
En
aquellos tiempos Clark era el galán de moda en Hollywood y docenas
eran las admiradoras que se agolpaban diariamente a las puertas de
los estudios de la Metro-Goldwyn-Mayer para verlo llegar. Cierto día,
en la puerta de los estudios de grabación Tracy se encontró con un
tumulto de alocadas fans que rodeaban el automóvil de Gable y le impedían el paso, así que soltó un sonoro «¡Viva el
rey!», algo que dejó perplejos a todos los presentes y
aprovechó para hacerse paso y dirigirse a su destino.
La
anécdota llegó hasta oídos del periodista Ed Sullivan, quien lo
difundió y popularizó el apodo con el que a partir de entonces fue
conocido este actor.
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